Estos tres cuadros han sido preparados para el mismo cliente, el primer cuadro es el que podemos ver con un Kimono de Karate y los cinturones, es para el hall del Gimnasio Club Karate (www.karatekan.es), queremos dar las gracias a Héctor por elegirnos para este trabajo. El resultado final ha sido espectacular, tanto en el original cuadro del Kimono y los cinturones como en los otros dos trabajos, que si bien son para el mismo cliente no se colocarán en el hall del gimnasio. A continuación podéis ver las fotos de los tres cuadros:
Esta semana hemos tenido que trabajar con una espectacular cabeza real de Tiburón Martillo, la cual le da esa distinción respecto al resto de tiburones gracias a su forma aplanada. En vivo impresiona más, pero aquí tenéis el resultado:
Este cuadro forma parte de los recuerdos del viaje a la ciudad de New York de unos de nuestros clientes. Un cuadro original y llamativo compuesto por varias chapas de metal de superhéroes de cómics, en los que se ha cuidado al detalle la selección de la moldura y Passepartout para una perfecta combinación con los colores de las chapas.
Os dejamos unas cuantas fotos del último trabajo de enmarcación de camisetas y entradas que hemos realizado. Este tipo de trabajos son habituales para camisetas de fútbol, baloncesto y todo tipo de deportes. Lo mismo sucede con entradas de conciertos, partidos y todo tipo de eventos. Sin duda es la mejor forma de darle visibilidad, este es el resultado de la enmarcación de una camiseta de la selección española de fútbol firmada por sus jugadores:
Criterio claro, sobriedad y buen gusto pueden dar como resultado enmarcados elegantes, equilibrados y bien resueltos. Todo depende de la dosis, de la proporción justa. Marisa y Félix parecen haberlo conseguido. Sin duda, sorprende la calidad de las obras que exponen en el escaparate de su tienda, Viejas Costumbres, situada en el centro de Zaragoza. “Solemos exponer todos los trabajos que nos gustan, ¡Siempre y cuando el cliente nos dé permiso! Sobre todo óleos, grabados u obra gráfica de calidad…” Las orlas, los títulos o las fotografías, en cambio, jamás se exhiben en el escaparate, precisan.
En general, son trabajos que se escapan de lo habitual por su empaque.
Suelen ser propuestas de nuestra cosecha. Normalmente no hay problema alguno en este sentido. Tenemos clientes que nos remiten una o más obras por un medio de transporte y se los devolvemos enmarcados en el plazo fijado… No es algo de lo que estemos complacidos, pero lo cierto es que solemos hacerlo regularmente. Lo que hacemos es ponernos en contacto telefónico con el cliente, contarle nuestra intención y detallarle como va a quedar el cuadro; acto seguido, cerramos el presupuesto y listo… Lo habitual en estos casos es que el cliente se deje aconsejar, sin poner pega alguna…
La profusión de dorados o plateados no es casual, ¿verdad?
Así es. Nos gustan especialmente el oro y la plata, sobre todo los tratamientos más modernos; por ejemplo, nos entusiasma trabajar con texturas como la plata acerada o la plata vieja.
Lo primero que llama la atención al pasar ante la tienda de Félix Marín y María Luisa García es encontrar un escaparate poco convencional en un negocio de enmarcación: Una gran moldura de escayola en el techo, una lámpara especialmente vistosa y pocos cuadros, pero siempre elegidos para que aparezcan con molduras grandes, anchas, con los acabados más cuidados y con la mejor calidad. Todo muy selecto y con un cierto toque de lujo.
Sabemos que el escaparate resulta a veces disuasorio, que puede estar haciendo que perdamos algún cliente –nos comenta el propietario-. Pero es que, a veces, es preferible perder un cliente potencial que no quiere gastar más que lo que cuesta un baquetón. Todo lo demás supone entrar en una guerra de precios en la que no estoy dispuesto a pelear, porque las rebajas siempre se hacen a costa de la calidad del producto final.
Félix tiene esta tienda, precisamente, por su empeño en huir de lo convencional. Comenzó en el negocio de la enmarcación a los 14 años, como tantos profesionales españoles, y regentó también su propio taller pero me fui desmarcando porque los clientes me exigían ir más a lo vulgar, nos confiesa. Y así fue como nació la tienda Viejas Costumbres hace diez años, con el espíritu de buscar los mejores resultados en decoración con las mejores molduras y las enmarcaciones más elegantes. A ello fueron añadiendo otros elementos dispuestos para la venta. Primero, grabado antiguo, luego obra gráfica original y, finalmente, incluyeron en su negocio complementos decorativos: lámparas, porcelanas, cerámica, pequeños muebles auxiliares… todo ello con el mismo empeño en rehuir lo aburrido, lo uniforme.
Desde hace poco menos de dos años cuentan con este local en una calle que, aunque no es muy comercial, sí que se encuentra en uno de los barrios más céntricos y vivos de Zaragoza. Son 140 metros cuadrados para taller y 40 metros más para una tienda pensada para que resulte acogedora: una mesa como mostrador, un sofá, algunos cuadros siempre cambiantes y distintos detalles decorativos.Y allí es donde entra en escena María Luisa, encargada de manejar este espacio y de atender y aconsejar a una clientela que se ha ido haciendo fija y que considera a esta pareja un referente del buen gusto y de la eficacia: Consejos siempre útiles, rapidez cuando es necesaria y tino en todos los detalles. Estos profesionales van a ver una casa cuando se trata de hacer varias enmarcaciones simultáneamente y se encargan también de ir a colgar los trabajos realizados porque es un servicio que la gente agradece mucho.
Publicado en junio de 2004